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4 de mayo de 2016

Picar cilantro fresco


El cilantro es una hierba aromática muy utilizada en la gastronomía latinoamericana, combina muy bien con ajo, albahaca, menta, perejil, limón y aji. 

Podemos utilizarlo en platos de carnes, pescados, legumbres, mariscos, arroces, salsas, sopas...

Se consumen tanto las hojas como la parte más tierna del tallo, no debe cocinarse ya que pierde todo su aroma y su sabor. 

Debemos conservarlo en el frigorífico en un recipiente hermético, procurando consumirlo en breve, ya que marchita rápidamente.

Antes de lavar el cilantro, cortaremos las raíces y la parte más dura del tallo, aunque si lo compráis envasado, normalmente se vende limpio de raíces. Pero tenerlo en cuenta si utilizáis cilantro fresco de una maceta.

En un bol pondremos agua fría y dejaremos el cilantro dentro unos minutos para eliminar cualquier resto de tierra que se adhiera a las hojas, lo lavamos bajo el chorro de agua fría, sacudimos para expulsar el exceso de agua y secamos con un trapo de cocina  o papel de cocina, eliminaremos las hojas que estén descoloridas o marchitas.


Separamos el ramillete en dos y lo capiculamos, de esta forma cuando piquemos el cilantro quedará todo más repartido.


Doblamos el ramillete por la mitad y empezamos a picar lo más finamente que podamos. Apoyaremos la punta del cuchillo en la tabla de cortar y sin levantarla iremos deslizando el cuchillo hacia el interior del ramillete.

Una vez todo cortado, podemos agrupar el cilantro picado y trocear con el cuchillo para picarlo todavía más pequeño, pero con cuidado de no machacarlo ya que se pone negro con rapidez.

Si no os gusta el tallo, cortarlo hasta el inicio de las hojas.


Sugerencias de recetas con cilantro:

Empanadillas de pollo con crème frâiche Boniatos asados con beicon caramelizado y crème freîche  Fajitas rancheras Ensalada mexicana con salsa de tomate y frijoles negros